La plancha… o la amas o la odias.

Algunas de vosotras cuando aprendéis a coser, me decís: ¡uy, yo nunca plancho, ni siquiera tengo plancha en casa! . Nos hemos acostumbrado a que todo tenga que ser tan inmediato que es comprensible que no la usemos en los tiempos en que vivimos.

Cuando nos iniciamos en la costura nos damos cuenta de que el reloj debe pararse. No hay que tener prisa por terminar un proyecto si lo que queremos es que quede bien. La costura no entiende de prisas y, la inmediatez sólo nos va a provocar frustración porque no obtendremos el resultado deseado. Recuerda que la costura es el nuevo yoga.

Todos los procesos en costura son importantes: elegir la tela adecuada, dibujar el patrón, cortar las piezas al milímetro y finalmente coserlas para ir planchándolas a medida que las vamos uniendo. Sí, planchar es uno de los pasos más importantes, tanto como coser a máquina, que ya sé que es el que más os gusta, pero tan sólo es una parte de todo el proceso.

Me encuentro muchas veces que desconocéis el funcionamiento de la plancha. Realmente es muy simple, pero es cierto que si no la usáis es normal que desconozcáis unas normas básicas para no estropear el tejido y la plancha. Porque ensuciar la plancha es un horror y mis alumnas saben lo mucho que protesto cuando me encuentro la plancha sucia.

Por ello os voy a dar unos consejos básicos a la hora de utilizarla:

Elige la temperatura adecuada, para ello mira la etiqueta de composición y cuidados de la prenda, si la tiene.

Si vas a planchar un retal y no sabes su composición, puedes empezar haciendo una prueba con una temperatura muy baja. Si sabes de qué tipo de tejido se trata, te puedes guiar por las siguientes recomendaciones:

  • Selecciona la temperatura y espera a que se apague el piloto antes de empezar a planchar. Cuando se apaga la luz del piloto, se ha llegado a la temperatura seleccionada.
  • Coloca muy bien la tela (preferiblemente por el revés), de tal modo que no se formen pliegues ni arrugas.
  • Haz una prueba en un retal de la tela que vayas a planchar y si no tienes, plancha directamente, pero en una parte que quede oculta. Si la plancha se desliza bien, no se pega el tejido y quita las arrugas, quiere decir que la temperatura es la óptima.
  • Si vas a planchar tejidos oscuros, siempre plancha la tela por el revés o utiliza un paño de algodón encima, así evitarás brillos.

Para muchas de vosotras estos consejos os van a resultar super básicos y si estáis acostumbradas a planchar ya los conoceréis, pero si no lo estáis espero os sean útiles.

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