La canilla… ¡qué haríamos sin ella!

Pues, de entrada, no podríamos coser a máquina. Como ya habrás descubierto, para que una máquina de coser funcione necesita dos hilos: el de la bobina superior y el que va devanado en la canilla, introducido en la lanzadera.

El hilo superior se entrelaza con el de la canilla para formar la puntada. Este sistema tan ingenioso se inventó hace varios siglos y, desde entonces, nos permite coser de forma rápida, firme y precisa.

En clase os suelo repetir lo importante que es utilizar exactamente el mismo tipo de canillas que venían con vuestra máquina de coser. No todas son iguales: varían en altura, grosor o pueden tener una ligera forma abombada. A veces nos volvemos locas pensando que la máquina se ha estropeado y le echamos la culpa a un mal funcionamiento, cuando el origen del problema es tan sencillo (y evitable) como estar usando una canilla que no le corresponde.

Otra duda muy común es si es mejor utilizar canillas de plástico o metálicas. La respuesta es la misma: limítate a usar el material y formato que traía tu máquina de serie. Usar los accesorios adecuados cuida las piezas internas y alarga la vida útil de tu compañera de costura.

Por último, pero no menos importante, recuerda devanarla y colocarla siempre de forma correcta. En el manual de instrucciones tienes los pasos detallados. También puedes echar un vistazo a este vídeo (Preparar la máquina) donde te enseño el paso a paso para preparar la máquina antes de empezar a coser.

Por cierto, ¿te habías fijado alguna vez en la forma de mi logo? ¡Bingo! Es una canilla, un pequeño guiño al corazón de nuestras máquinas.

Si te ha gustado, te recomiendo leer estos otros artículos que complementan la información de hoy. ¡Nos vemos en el próximo post!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Carrito de compra
Scroll al inicio