Tipos de agujas: aguja jersey

Se caracteriza por tener la punta redonda, por eso también se llama de punta de bola. Gracias a ello no perfora el tejido sino que penetra fácilmente entre sus fibras.

Es ideal para coser tejidos de punto como el de las camisetas (punto liso, canalé…), el polar y la felpa.

Te recomiendo que cuando cosas telas de punto no utilices la puntada recta, mejor utiliza alguna de las puntadas elásticas que darán flexibilidad a tus costuras y así cuando tires de ellas al ponértelas, evitarás que el hilo se rompa.

Este tipo de agujas las podrás encontrar en diferentes grosores (70/10, 80/12, 90/14 y 100/16). Elige la numeración adecuada en función del grosor del tejido que vayas a coser.

Además también las hay en su versión doble, es decir, con dos agujas unidas en un solo talón y que coserán a la vez. También se les denomina agujas gemelas. Son ideales para hacer dobladillos porque dan un acabado muy profesional, además de proporcionar elasticidad a la costura.

Tipos de agujas: aguja denim/jeans

La aguja para denim o jeans es una aguja especial para coser este tipo de tejidos u otros, también gruesos, como la loneta o los tejidos de tapicería. Se caracteriza por tener el tronco más grueso y la punta fina. Se fabrica en diferentes tamaños, desde 70/10 hasta 110/18, aunque los más habituales son 90/14, 100/16 y 110/18.

Cuando vayas a coser tejidos gruesos como el vaquero, te recomiendo que utilices hilos como el torzal o el hilo especial de Gütermann para denim, las costuras quedarán más fuertes y tus labores tendrán un aspecto más profesional.

Tipos de agujas: aguja universal

Hace unos días os hablaba sobre el grosor de las agujas y la importancia del mismo a la hora de elegir la más adecuada en función del gramaje del tejido. Pero hay otra característica que también debemos tener en cuenta, y es el tipo de punta que tienen, así que, desde hoy y durante varias semanas, os voy a ir explicando cuáles son las clases de agujas que existen y para qué tejidos se recomienda usar cada una, en función de cómo es su punta.

Empezaremos con la aguja universal, cuya punta está ligeramente redondeada y que podemos utilizar con una gran variedad de tejidos. Este tipo de aguja, y concretamente la de grosor 90/14, es la que viene habitualmente por defecto con nuestra máquina de coser.

Así que aquí tenéis algunos ejemplos de tejidos en los que podréis utilizar la aguja universal, recordando que debéis elegir la numeración en función del grosor del tejido que vayáis a coser:

Loneta, paño, gabardina, pana, franela, popelín, lino, gasa, batista, voile…

La importancia de elegir la aguja adecuada – el grosor

Existen una amplia variedad de agujas y cada una es adecuada para coser un tipo de tejido o material. Siento mucho deciros que no sirve utilizar siempre la misma… la que viene en la máquina de coser cuando la compramos.

Debéis tener en cuenta que hay que cambiarla cada cierto tiempo, se recomienda hacerlo cada 8 horas de costura. Muchas veces no le damos la suficiente importancia, pero el resultado final de nuestra labor dependerá, entre otras cosas, de la correcta elección de la aguja.

En el siguiente dibujo podéis ver sus diferentes partes:

El grosor del tronco determina su tamaño. Por ejemplo, 90 se refiere a una aguja cuyo diámetro mide 0,9 mm. Esta numeración (60, 70, 80, 90…) nos servirá para identificarlas y la veréis gravada en el talón.

Veréis que en las cajas de agujas hay dos numeraciones, la de arriba es la europea (70, 80, 90…) y la de abajo es la americana (10, 12, 14…).

En función del tipo de tejido que vayáis a coser, deberéis elegir una numeración u otra. Los números más bajos nos sirven para coser tejidos finos y los números más altos son más adecuados para coser tejidos más gruesos.

Otro día os hablaré de los diferentes tipos de agujas (universal, jeans, microtex, stretch…) que existen para coser la gran variedad de tejidos que hay en el mercado.

Problemas habituales con la máquina de coser (II)

En mi anterior post os enumeraba una serie de problemas con los que os podéis encontrar al coser a máquina y, también os explicaba algunas de las causas que los pudieran originar. Hoy quiero continuar con algunos más:

Que se rompa la aguja:

La aguja no está bien colocada. Como ya te comenté anteriormente, para colocarla de forma correcta te recomiendo que eches un vistazo al manual de instrucciones de tu máquina de coser, tendrás un ejemplo de cómo cambiarla.

El prensatelas no es el adecuado y la aguja toca con él. Existen prensatelas como el de puntada recta que sólo podemos utilizar para un tipo de puntada en concreto, en este caso la puntada recta y siempre con la aguja centrada. Si la aguja está desplazada hacia un lado, corremos el riesgo de romperla al bajarla, porque tocará con el prensatelas.

Evita estirar la tela. A veces la tela no avanza y sin pensar acabamos estirándola. Si lo hacemos con mucha fuerza podemos deformar la aguja que se acabará rompiendo. Es probable que al torcerse toque con el prensatelas o con la placa.

Que la puntada quede floja en la parte superior:

El hilo superior está mal enhebrado. Es importante que el hilo esté bien enhebrado y haga el recorrido correcto hasta llegar a la aguja.

La tensión del hilo no es el adecuada y probablamente la tendremos seleccionada en número muy bajo. Elige un número mayor y ve probando hasta conseguir la tensión correcta.

La combinación de hilo, tela y aguja no es correcta. Recuerda que existen agujas de diferentes numeraciones, además de agujas con distinto tipo de punta. Las numeraciones bajas (60 o 70) se utilizan para tejidos más finos, mientras que las numeraciones más altas (90 o 100) las usaremos para tejidos más gruesos como el tejano.

Que la puntada quede fruncida en la parte superior:

La tensión del hilo no es la adecuada, está demasiado fuerte y la tendremos seleccionada en un número alto. Elige un número más bajo y ve probando.

La longitud de la puntada no es la correcta. A veces si el largo seleccionado es un número muy bajo, corremos el riesgo de que el tejido se arrugue. Si no estás segura de que largo de puntada elegir, fíjate en alguna prenda de calidad que tengas por casa o sal a mirar por las tiendas. Es importante que acostumbremos al ojo.

Que la máquina haga ruido:

Probablamente necesita que la lubriques. De vez en cuando debes echar unas gotitas de aceite (especial para máquinas de coser) en diferentes puntos para que éste se extienda por todas las piezas. Una vez más, te recomiendo que lo consultes en el manual de tu máquina. Existen máquinas de coser que no necesitan engrasado, así que antes de hacerlo consúltalo para asegúrate.

Necesita una limpieza. Retira la pelusilla con un pincel, sobretodo en el porta-canillas y por debajo de la placa de la aguja.

La aguja está torcida. Aunque a veces a simple vista a penas lo apreciemos, la aguja puede estar ligeramente torcida y por ello rozar con la placa de la aguja. Puedes verificarlo observando la aguja desde diferentes puntos de vista.

Que la máquina esté obstruida. El hilo está enganchado en la lanzadera. Puede ocurrir porque el hilo no esté pasado por la ranura del porta-canillas. Intenta retirar el hilo con cuidado, puedes ayudarte con una pinzas. Si no consigues sacarlo, deberás desmontar las piezas de la lanzadera y para ello te recomiendo que al sacarlas las vayas dejando en el mismo orden y posición para que luego puedas volver a ponerlas de forma correcta.

Problemas habituales con la máquina de coser (I)

Estoy segura de que si llevas poco tiempo cosiendo a máquina, en alguna ocasión te habrás encontrado con algún contratiempo que te habrá impedido seguir con tu labor. Por ello siempre recomiendo que antes de empezar a coser, compruebes cómo dejaste tu máquina de coser la última vez que la utilizaste y que luego, hagas una prueba en un retal de la puntada que vayas a utilizar, verificando si el largo y el ancho son los apropiados. De este modo evitarás en más de una ocasión, tener que descoser.

Si al empezar a coser te encuentras que la máquina no cose adecuadamente, una solución rápida es quitar el hilo de la bobina y el porta-canillas para volver a hacer el recorrido del hilo superior y colocar la canilla de nuevo. Casi nunca falla. A veces sin darnos cuenta, hemos dejado de pasar el hilo por alguno de los pasos o la canilla no ha quedado bien colocada.

Estos pequeños contratiempos no siempre se solucionan a la primera y debemos entender qué le ocurre a nuestra máquina de coser para poder resolverlos. No vale decir o pensar que la máquina no funciona bien. Probablemente habremos hecho algo de forma incorrecta.

Algunos de los problemas más comunes con los que te puedes encontrar son:

Que al pisar el pedal la máquina no cosa:

Comprueba si el eje para devanar la canilla está a la izquierda. Recuerda que si ha quedado a la derecha por mucho que le demos al pedal la aguja no se moverá, sólo girará el eje.

Que el hilo superior se rompa:

Si utilizamos hilos de baja calidad, es probable que se nos rompan muy a menudo mientras cosemos y tengamos que parar y volver a enhebrar la aguja. Además, los hilos de baja calidad suelen soltar pelusilla que hace que nuestra máquina se ensucie más a menudo. El coselotodo de Gütermann es un hilo estupendo, adecuado para casi cualquier proyecto y que además, dispone de una gran variedad de colores.

La máquina está mal enhebrada. Cuidado con la palanca tensora del hilo porque en este punto, si el hilo no está bien pasado, seguro que no podremos coser y además se formarán un montón de hilos en la tela.

La tensión del hilo superior es demasiado fuerte. Puedes aflojarla moviendo el regulador a un número más bajo. Generalmente los fabricantes de máquinas recomiendan tenerla seleccionada entre el 3, 4 o 5, que nos indicaría una tensión normal o media. Aunque deberemos modificarla en función del tipo de tela que vayamos a coser, si las telas son muy gruesas o muy finas.

El hilo ha quedado enredado en el porta-bobinas. A veces apretamos la bobina demasiado fuerte con la tapa de ajuste impidiendo que la bobina pueda girar para soltar el hilo.

Que falten puntadas:

Puede ser que la aguja no esté bien colocada o que esté despuntada, entonces deberás cambiarla. Fíjate en las instrucciones del manual de tu máquina de coser para colocarla de forma correcta. La parte superior redondeada de la aguja va hacia ti, mientras que la parte plana queda hacia atrás.


Ten en cuenta que las agujas deben cambiarse con regularidad. En algún manual he leído que deberían cambiarse cada 8 horas de costura, pero lo cierto es que yo tardo un poquito más en hacerlo.

No estás utilizando la aguja adecuada. Es importante que conozcas los diferentes tipos de agujas que existen, ya que no es lo mismo utilizar una aguja universal para coser punto que utilizar una con punta de bola que evitará perforar el tejido.

¿Cuáles son los mejores tipos de telas para confección?

Durante varias semanas os he estado hablando de las fibras textiles y de los tipos de telas que podemos encontrar en función de cómo están tejidas. En el artículo de hoy, por gentileza de This Target, además de hacer un repaso de todo lo mencionado anteriormente, podréis leer una serie de interesantes recomendaciones que os ayudarán a elegir el tejido adecuado para cada proyecto de costura:

Si estás aquí, seguramente sea porque te gusta el mundo de la costura y te interese aprender a confeccionar tu propia ropa. De hecho es probable que ya seas toda una experta en el mundo de la costura pero, si no es así, hemos preparado este artículo que seguro te será de gran utilidad si te estás iniciando en el fabuloso mundo de confeccionar tu propia ropa. Aprovechamos nuestro artículo de hoy para hablarte de cuáles son las mejores telas para confección de ropa.

Mejores tipos de telas para confección

A la hora de elegir la tela, principalmente prevalece el estilo de cada persona. Sin embargo, dejando a un lado nuestros gustos y predilecciones, nos advierten desde Las Tijeras Mágicas, expertos en telas, que debemos tener en cuenta las telas usadas para confeccionar ropa, ya que no todas son adecuadas y del mismo modo no todas lo son para todas las prendas. Además, también debes tener presente la época del año en la que usarás dicha prenda y el acabado que quieres conseguir.

Antes de nada, las telas y sus tipos suele clasificarse en textiles naturales, con procedencia animal o vegetal, y textiles sintéticos. En cuanto a las naturales, destacan el algodón, la seda, el lino, la mezclilla, terciopelo, franela, la lana o el cáñamo; mientras que las telas de origen sintético son el nylon, poliéster, rayón, acetato, el acrílico o el polar, entre otras. Además, también podemos encontrar combinaciones entre ambas, como las prendas confeccionadas con algodón y poliéster, que podemos encontrar en muchas tiendas de ropa.

Con todo, los tipos de telas más usados para confeccionar ropa son:

  • Tela de lino: ideal para confeccionar prendas de verano. Se suele usar para todo, desde vestidos hasta pantalones, camisas, chaquetas… Es una tela de origen vegetal, que resiste todo tipo de temperaturas.
  • Tela de seda: es un tipo de tela natural que se obtiene con hilos devanados del capullo del gusano de seda. Cuenta con un brillo natural y buena absorción, aunque se arruga fácilmente. Debido a su caída, es perfecta para confeccionar prendas de ropa de mujer, como vestidos y blusas muy elegantes. Una de sus ventajas es que no se ensucia con facilidad y la humedad no penetra fácilmente.
  • Tela de lanilla: se trata de una tela ligera que se estira para darle forma. Esta característica la hace perfecta para hacer, por ejemplo, vestidos de invierno de una sola pieza, que se adaptan al cuerpo perfectamente. Otra de sus cualidades es que tiene capacidades térmicas que conservan el calor del cuerpo.
  • Tela de crepé: es delgada y ligera, tiene una apariencia rugosa y un tanto rústica, pero con mucho estilo. Al tacto se presenta como un poco arrugada.
  • Tela de cashmere: es una de las telas más caras, pero también con mucha calidad. Es muy suave al tacto y ligera. Perfecta para épocas de frío, ya que cuenta con capacidad aislante.
  • Tela de damasco: tejido grueso y fuerte con textura rasa, que se obtiene por medio de la aleación del algodón, el lino, la seda, la lana y el rayón. Así se consiguen tejidos con dibujos especiales y encajes muy elegantes. Esta tela es perfecta para confeccionar trajes de vestir.
  • Tela de chalis: tejido muy sedoso, que se obtiene de la lana, el rayón o el algodón. Se adapta muy bien al cuerpo gracias a su ligereza y suavidad, lo cual la hace perfecta para confeccionar vestidos. Tiene una superficie como cepillada. Este tipo de tela es ideal para confeccionar kimonos y vestidos.

Consejos para elegir la tela para confección

Los expertos en corte y confección lo tiene claro, prefieren telas tejidas a la hora de hacer prendas de ropa a medida, mientras que el punto suelen usarlo para hacer ropa ajustada.

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de elegir tu tela para confeccionar, es su peso. Éste definirá mucho el acabado que se consiga y en consecuencia, el uso que debes darle. Por ejemplo, para hacer una americana nunca usarás la misma tela que para una blusa de mujer.

Si se trata de un tejido suelto, incluso un tanto transparente a la luz, se considera que es una tela débil y por tanto será necesario usar un forro debajo para que no se transparente.

¿Conoces los distintos tipos de tejidos?

En mi anterior post os hablaba de la composición de las fibras que forman una tela o tejido. Hoy os quiero hablar de los diferentes tipos de tejidos que existen, en función de cómo se fabrican.

Tejidos de calada o a la plana
Se forman a partir del cruce de hilos transversales (trama) que van ligándose con por encima y por debajo de los hilos longitudinales (urdimbre). Por lo tanto necesitamos dos hilos para fabricarlos. La manera como se entrelazan estos hilos dará lugar a varios tipos de ligamentos (tafetán, sarga, raso…) y por lo tanto, de tejidos.
El popelín, la loneta, el tejano y la gabardina, son algunos ejemplos.

Tejidos de punto
Constan de una malla que se forma mediante bucles de un mismo hilo enlazados entre sí. En este caso, tan sólo necesitamos un hilo para fabricarlos.
El jersey, sin duda, es el más conocido de este tipo de tejidos. El interlock, la felpa y el punto roma, son algunos ejemplos más.

Tejidos no tejidos
Son láminas compuestas por fibras textiles unidas a partir de procedimientos térmicos, mecánicos o químicos. Uno de los más representativos es el fieltro.

La importancia de conocer la composición de los tejidos (II)

En el anterior post os hablé de las fibras naturales y de cuáles eran las más conocidas. Hoy os quiero hablar de las fibras químicas que se fabrican a partir de polímeros de distinta procedencia, por lo que se dividen en dos grupos: las artificiales y las sintéticas.

Las fibras artificiales son aquéllas que se fabrican a partir de polímeros naturales como por ejemplo la celulosa. La viscosa o rayón, el modal o el lyocell son algunos ejemplos. Estos tejidos tienen muy buena caída por lo que estoy segura de que tendréis en vuestro armario algún vestido o pantalón de verano fabricado con telas que contengan estas fibras. Son algo sensibles al lavado y se arrugan con facilidad, además deben plancharse con temperaturas moderadas.

Por otro lado, tenemos las fibras químicas, que son las que se fabrican a partir de polímeros sintéticos. La poliamida (nylon) y el poliéster son las más conocidas. Éstas son muy resistentes y ligeras de peso, además se secan rápidamente por lo que son ideales para ropa deportiva y baño. Como contrapartida, son calurosas y se cargan fácilmente de electricidad estática. Se lavan fácilmente y no encogen.

Tejidos artificiales y sintéticos (viscosa, poliamida y poliéster)

Las fibras acrílicas o las elastoméricas como el elastano, más conocida por su nombre comercial “Lycra”, son fibras sintéticas también y se suelen combinar con otras para dotarlas de mayores cualidades.

Si os fijáis en las etiquetas de composición de las prendas que tenéis en vuestro armario, seguro que encontraréis algunas que combinen algodón con poliéster, poliamida con elastano, lana con acrílico…

Etiqueta de composición

El tener unos conocimientos generales sobre fibras y tejidos, además de serviros para elegir la tela adecuada para cada proyecto, también os ayudará a cuidarla de forma adecuada y a prolongar su vida útil. Es importante que las lavéis siguiendo la recomendación del fabricante, con detergentes que no sean agresivos y si podéis prescindir de los suavizantes mejor, porque aceleran el desgaste de los tejidos. Además siempre que vayáis a planchar, comprobad la temperatura de la plancha y, si vais a planchar tejidos sintéticos os recomiendo hacerlo con un paño encima, os evitará muchos disgustos 😅.

La importancia de conocer la composición de los tejidos (I)

¿Cuando compráis una tela, preguntáis o miráis su composición?

Es importante que sepamos de qué fibras están compuestas las telas que vamos a comprar para realizar nuestros proyectos. No es lo mismo coser un pantalón con una tela de fibras de viscosa, que coserlo con una de fibras de lino. Y es que una de las dos fibras es más sostenible que la otra y además, el efecto que conseguiremos con los tejidos fabricados con una u otra, será bien distinto por el tipo de caída que tienen.

Entonces, ¿conocéis los tipos de fibras que existen? Pues durante varias semanas os voy a ir explicando cuáles son las más utilizadas y su procedencia.

Empecemos por las fibras naturales que son aquellas que se obtienen directamente de la naturaleza. Las hay de distinto origen: vegetal y animal.

Las fibras de origen vegetal más conocidas son el algodón, el lino, el ramio, el bambú… Este tipo de fibras se utilizan para fabricar tejidos con los que se puede confeccionar ropa exterior o interior, además de ropa del hogar. Soportan muy bien los lavados y aunque se arrugan con facilidad, permiten altas temperaturas de planchado.

En cuanto a las fibras de origen animal, seguro que conocéis la seda y la lana, pero hay otras que se obtienen de del pelo de distintos animales como el cashmere, la angora, la vicuña, el camello… Con este tipo de fibras se fabrican principalmente tejidos para prendas de vestir. Su textura y tacto es cálido y conservan muy bien el calor. Se deben lavar en agua fría y hay que plancharlos con temperaturas moderadas, utilizando siempre un paño encima para evitar que se estropeen y salgan brillos.

Tejidos de fibras naturales (algodón, lino y yute)

A partir de las fibras se obtienen los hilos que formarán los diferentes tejidos. En función del grosor de los hilos y de cómo se van a tejer, los tejidos se denominarán de una forma u otra. Seguro que habréis oído hablar de loneta, popelín, cuadro vichy, gabardina… Estos tejidos podrán estar compuestos solamente de fibras naturales o también podrán mezclarse con fibras químicas.